Cerrando un ciclo de dos años de terapia con Nieves me siento muy agradecida por el proceso que hemos recorrido juntas.
Ella ha sabido muy bien qué herramientas poner a mi disposición para yo poder hacer el trabajo que necesitaba hacer conmigo misma, siempre de forma cariñosa pero firme, y sin forzarme en ninguna dirección específica, más bien permitiéndome descubrir el camino que se me iba presentando para llegar a unos cambios importantes.
Lo más positivo quizás ha sido que pude comprobar que el cambio sí es posible, con tiempo y con el acompañamiento adecuado. Descubrí que somos capaces de llegar a reconocer algunos de nuestros patrones profundos y, con paciencia y delicadeza, reajustarlos cuando sea necesario, aunque de manera indirecta.
Nada de esto hubiera sido posible sin haber podido confiar plenamente en mi terapeuta, sin haber podido abrirme a mis temores y vulnerabilidad sin miedo.
Gracias Nieves.